ESCULTURA EN EL IMPERIO ACADIO
Introducción
La publicación de hoy, que constituye la segunda de las 5 entradas de las que dispondrá este espacio dedicado al arte de las diferentes civilizaciones y etapas que se comprenden dentro de Mesopotamia, está dedicada a hacer un breve análisis de la escultura del antiguo imperio acadio, sucesor del imperio sumerio empezando por establecer una relación entre el contexto histórico y el arte, haciendo un repaso de los diferentes tipos de obras escultóricas que resultaron de este periodo y sus características, y haciendo una breve ejemplificación con sus correspondientes observaciones formales de las obras más destacadas pertenecientes a este periodo.
Dado que de esta época y de su arte se ha conservado muy poco, y no se ha podido encontrar y situar aún a día de hoy la que fue la capital del imperio, Akkad, (a pesar de que se tengan sospechas de que pudiera situarse en la parte norte de lo que hoy conocemos como Iraq, y de que sí existieron grandes ejemplos de edificaciones en otras ciudades como pueden ser el palacio de Naram-sin), es conveniente hablar acerca de la escultura de este periodo ya que en este campo, el arte tuvo una transformación muy significativa que en diversos aspectos se diferenciaba del arte Sumer debido también a los cambios políticos que surgieron en este territorio en el paso de una etapa a otra, que fueron varios y muy importantes.
El imperio Acadio se sucede entre los años 2.340 y 2150 Ac y da comienzo con las invasiones a manos de los pueblos semitas nómadas especialmente los que se asentaban al noroeste de Sumer, donde posteriormente se fundaría la ciudad de Akkad, la capital del imperio. De estas invasiones, salió como vencedor uno de los guerreros de estos pueblos semitas, que resultaría ser el rey Sargón de Akkad, también llamado Sharrukenu, término que significa “rey legítimo”. Con él, empieza el primer gran imperio unificado ya que su reinado se expande más allá de la zona de Sumer y Acadia, abarcando prácticamente todo el territorio mesopotámico llegando hasta Siria y el mediterráneo. Con la figura de este rey, se refuerza la idea del semi-dios en la tierra, y la figura del rey como el héroe, sobre cómo los grandes guerreros que defienden el territorio y la ciudad. La época de gran esplendor del imperio acadio se dio especialmente en el periodo comprendido entre los reinados de los reyes Sargón de Akkad, pasando por Rimush y Manishtusu, y finalmente el rey Naram-Sin. Esta es la época en la que el imperio Acadio refuerza y establece definitivamente sus fronteras y se erige como un reino fuerte y consolidado en muchos aspectos: el Acadio se posiciona como lengua oficial, se crea el primer imperio unificado con separación de poderes: la figura del sacerdote deja de tener el control absoluto, pasando este al rey, y relevando al sacerdote a un segundo plano más centrado a los templos y las actividades religiosas.
Características
En esta etapa, la
principal función que presentan las obras que se realizan, es la de exaltar la
figura del rey, del guerrero dios y protector de la ciudad y del imperio. De
carácter militarizado también en muchos casos dada la representación en varias
obras de guerreros, reyes, representaciones de captura de esclavos, de
victorias en batallas, etc. Esta fuerza real, militar, de los héroes y
guerreros de las grandes hazañas, de conquistas y victorias es la que se
representa en gran medida en las obras escultóricas, monumentos y relieves más
destacados del periodo.
El arte acadio, y en especial la escultura, se caracteriza por una nueva tendencia que se diferencia del antiguo hacer sumerio, se representa de forma más natural o incluso realista las imágenes, algo que se puede observar en la intención de aportar volumen a las barbas o cabelleras, o en las expresiones de las miradas de las figuras. También se percibe un detallismo más acentuado, más trabajado en los rasgos faciales.
La voluntad de los
reyes de esta época, en lo que a las representaciones artísticas se refiere,
era plasmar de forma duradera en el tiempo tanto sus figuras como sus hazañas
para así reforzar la idea de poder, de permanencia, de legado. Por ello, se
representan muchas de las escenas en estelas de piedra u obras realizadas en
piedra, ya que es un material duro y que resiste bien el paso del tiempo,
material muy utilizado en esta época junto al bronce.
Otro aspecto a destacar en cuanto a las características técnicas que caracterizan este periodo, es la aparición de una nueva técnica, llamada “técnica de la cera perdida de fundición hueca” que consistía en crear en primer lugar un molde hecho con arcilla, después se cubría con cera, se añadían conductos de salida, se cubría el interior con arcilla de nuevo y se cocía el molde para expulsar la arcilla a través de los conductos dejando espacio de esta forma para añadir el metal, y al solidificar y extraer el molde de arcilla, se obtenían piezas de metal de dimensiones considerables, de un modo sencillo y económico.
Tipos de obras
escultóricas y evolución
Juntamente a la
escultura estrictamente dicha, destacan también otros tipos de obras relacionadas con esta
disciplina artística como son las estelas, que son grandes monumentos de piedra
con grabados y también los relieves que son un gran ejemplo de la evolución del
detalle, así como los cilindros de piedra que se utilizaban como sello en la
arcilla y las tablillas de arcilla con representaciones variadas, aunque estas
últimas no son las obras que más destacan. Las Estelas, bloques de piedra,
tablillas de arcilla podrían formar parte de la disciplina de las artes
plásticas, pero en esta publicación se presentarán los ejemplos de las obras
mas significativas junto a la escultura en sí, dado que los relieves y grabados
sí son características que recoge la escultura y son de gran importancia en
este periodo.
Obras
destacadas
Máscara de rey acadio
Esta obra es una máscara de la cabeza de algún rey acadio, se desconoce a que rey pertenece, se sospecha que podría ser del rey Sargón de Akkad, o del rey Naram-Sin. Data aproximadamente del año 2.250 Ac. Y pertenece al arte acadio, comprendido en la región de Mesopotamia. La máscara fue descubierta en el año 1.931 en unas excavaciones en el templo de Ishtar, situadas en la ciudad antigua de Nínive, hoy en día la localización de este templo se encuentra cerca de la ciudad de Mosul, en lo que conocemos como Iraq. Hasta el año 2003, estuvo expuesta en el museo nacional de Iraq, en Bagdad, pero debido a los saqueos, se perdió el rastro de la pieza.
Se trata de una
pieza con una altura de 36 centímetros, de tamaño prácticamente natural,
realizada con bronce, con la técnica de fundición. Tenía originalmente incrustaciones,
pero estas no han llegado a la actualidad. Presenta una parte mutilada, al
parecer intencionadamente, uno de los posibles motivos de la falta de
incrustaciones. La figura presenta la cara de un rey, de expresión marcada y fuerte,
con lo que parece un tocado en la cabeza, y con la barba muy bien definida en
sus rizos. Se representan muy bien las facciones, los labios, la nariz, la
forma de la cara se presenta muy bien trabajada en sus formas.
Estatua de Manishtusu
Esta obra
representa un fragmento de lo que debió ser una estatua completa al parecer del
rey Manishtusu. Data aproximadamente del año 2.269- 2.255Ac presumiblemente
durante el reinado del rey Manishtusu tercer rey de los grandes 4 de la etapa
acadia, pero es un dato que se desconoce, y pertenece al arte acadio,
comprendido en la región de Mesopotamia. La pieza fue descubierta en la acrópolis
de Susa, en el año 1924, y en la inscripción que aparece en la misma estatua en
idioma elamita, especifica que la figura “fue retirada del país de Akkatu” en
el S. XII Ac, fue retirada de Akkad, y llevada a Susa como botín de guerra.
Actualmente se encuentra expuesta en la sala 228 del museo del Louvre de París.
La estatua esta labrada
en piedra, específicamente en diorita, y trabajada con la técnica en redondo. Tiene
unas medidas de 100 cm de altura, por 58 cm de ancho y grosor de 48 cm. La
decoración que tiene consta de inscripciones de escritura cuneiforme en idioma elamita,
que datan del s. XII Ac. La figura no está completa se presenta mutilada al
faltar prácticamente la mitad de ella. En la figura se puede observar el tipo
de vestimentas que presenta el rey, con trenzas y capas drapeadas y también se
observa algún fleco. Estatua de un soberano Acadio, con posición de estar de
pie, que presenta las manos entrelazadas y se observa en las vestimentas una
intención de movimiento, lo que le otorga a la figura algo de animación de vida
o movimiento, la luz incide en los pliegues de la falda acentuando la sensación
de volumen.
Estela de victoria de rey Acadio
La pieza en este caso
también esta labrada en piedra, específicamente en diorita, y trabajada con la
técnica del bajo relieve. Tiene unas medidas de 46 cm de altura, por 35 cm de
ancho y grosor de 18 cm. Al tratarse de
un fragmento la figura no está completa se presenta mutilada al faltar una
parte de la estela completa. En la figura se puede observar la representación
de una victoria divida en dos partes que muestran dos escenas distintas. En la
escena superior se representan lo que parecen los restos de algún campo de
batalla, y en cambio en la escena inferior aparece representado lo que parece algún
guerrero acadio a juzgar por su atuendo que lleva puesto una bufanda y algún tipo
de taparrabos, sosteniendo lo que parece alguna arma como podría ser un hacha,
y dirigiendo a dos esclavos o prisioneros. Los objetos que sostiene el guerrero
pueden ser símbolos de poder o superioridad, la posición en la que se representa
al guerrero también sugiere una actitud determinante y de liderazgo. Se observa
cierta animación en la representación, sobre todo por la intención de
movimiento de los personajes que aparecen.
La pieza en este caso
también esta labrada en piedra, específicamente en piedra caliza, y trabajada
con la técnica del bajo relieve. Tiene unas medidas de 200 cm de altura, por 105
cm de ancho y grosor de 27 cm. La pieza
no se presenta completa, ya que faltan partes, especialmente la parte superior
izquierda, la figura se presenta mutilada posiblemente a causa del desgaste y
la erosión. En la figura se puede observar una escena sobre como el rey
Naram-Sin avanza hacia la cima de una montaña en la que aparecen varios
árboles, ondulaciones que representan el suelo montañoso por donde ascienden los
personajes a diferencia del rey, que parece caminar por encima de los enemigos
caídos y una estrella al menos, posiblemente habían más, concretamente 7, ya
que eran 7 los dioses mayores. El Rey avanza acompañado de sus soldados y
parece llevar un casco con cuernos, símbolo de poder y divinidad en Mesopotamia.
En la cima de la montaña hay dos personajes que parecen estar gritando o
tocando algún tipo de instrumento, pareciera que anuncian la llegada del rey.
Encima de la cabeza del rey y de la montaña hay algunos restos de escritura
cuneiforme. La posición de los personajes simulando que anda, aporta a la
imagen la sensación de movimiento, de vida. Predominan las líneas verticales y
la representación de los cuerpos y los personajes recuerda a las
representaciones egipcias, figuras frontales, pero con la parte inferior del
cuerpo de perfil.
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Bibliografía
Federico Lara Peinado.
(n.d.). El Arte de Mesopotamia.
Historia del Arte. (n.d.). El
arte Acadio.
Https://Www.Historiadelarte.Us/Arte-Mesopotamico-Primitivo/El-Arte-Acadio/.
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literatura durante el imperio Acadio.
Https://Historiaeweb.Com/2015/06/12/Arte-y-Literatura-Durante-El-Imperio-Acadio/.
Juan Antonio Ramírez. (1996).
Historia del Arte antiguo I, El mundo antiguo (Alianza ediciones).
Martínez De La, C., Consuelo,
T., López, G., & Vivas Sainz, I. (2012). ARTE DE LAS GRANDES
CIVILIZACIONES ANTIGUAS: EGIPTO Y PRÓXIMO ORIENTE
(Universitaria). UNED.
Sara Arroyo Cuadra. (2019). El
arte acadio. Https://Canal.Uned.Es/Video/5de8acc65578f247be7d0eb4.
Otras Referencias:
www.collections.louvre.fr








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